Franck Biancheri

Crisis mundial, encaminados hacia al mundo del mañana

15 x 23 cm - 168 p

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La crisis financiera y económica que enfrenta el planeta desde hace dos años marca el fin del orden mundial establecido después de 1945. En 1989, el « pilar soviético » se ha derrumbado y ahora estamos asistiendo a una descomposición acelerada del « pilar occidental » con Estados Unidos en el centro del proceso de desintegración.

    Después de dos décadas de vivir el mito del « fin de la historia » que en occidente se impusiera universalmente, es casi imposible imaginar un « mundo post-crisis » que no fuera determinado por Washington o Wall Street, en el cual los anglo-estadounidenses no sean necesariamente sinónimo de modernidad y el Dólar haya dejado reinar.

    Al igual que en Europa del Este antes de 1989, ni nuestros medios de comunicación, ni nuestras elites son actualmente capaces de ayudarnos a « imaginar lo inimaginable », están demasiado ocupados tratando de hacernos « olvidar lo inolvidable »: las devastadoras consecuencias socioeconómicas de la crisis en todo el mundo.

    Este libro intenta llenar esa falta de anticipación de nuestros dirigentes y nuestras élites al proponer una visión concreta del futuro de Francia, Europa y el mundo hacia el 2020.

    ¿Qué conflictos puede generar este mundo post-crisis? ¿Cómo prepararse para los trastornos económicos y monetarios de los próximos años? ¿Cómo podemos y debemos hacerles frente en tanto franceses y europeos? ¿Cómo interactuarán las potencias emergentes, Brasil, India, Rusia y por cierto China encabezándolos? ¿Con qué dificultades estos países gestionarán su ascenso? ¿Cómo pueden nuestros hijos posicionarse para preparse ante este mundo post-crisis, como ciudadanos y como profesionales?

    Estas son algunas de las preguntas que este libro intenta responder, proporcionando pistas para la reflexión y la acción, tanto individual como colectiva. Porque esta crisis que estamos viviendo no sólo es el fin del « mundo pre-crisis », sino que también es una gran oportunidad para reconstruir un « mundo post-crisis », a condición, sin embargo, que no nos engañemos sobre los peligros, retos y oportunidades que tenemos por delante.

Peso 280 g
Dimensiones 15 × 23 cm
Tipo

TAPA BLENDA, PDF

Lengua

FR, EN, GER, SPA, ITA

CONTENIDO

La crisis actual es una crisis sistémica global

  • La crisis nos expulsa del mundo configurado durante tres siglos de dominación europea y occidental
  • Dimensionar el desafío que plantea anticipar el mundo post-crisis
  • El presente depende tanto de nuestras experiencias como de nuestras anticipaciones
  • Puesta al día sobre la crisis actual, una crisis sistémica global
  • La recuperación que no llega
  • Occidente se suicida con la nueva burbuja de los empréstitos de Estado

2010-2020 : Construir una nueva gobernanza global o zozobrar progresivamente en un conflicto entre los grandes bloques regionales

  • La década 2010-2020, pivote del orden del mundo de las siguientes décadas
  • La incapacidad del G20 para modificar, en 2009, el juego internacional provoca una inevitable desarticulación geopolítica mundial
  • Dos grandes tendencias guiarán la década 2010-2020
  • Los franceses y Francia en la encrucijada. Influir aún en la historia o naufragar en el anonimato
  • Los europeos únicos cambiavías posibles del tren mundial entre 2010 y 2020
  • La primera mitad del decenio caracterizado esencialmente por la desarticulación geopolítica mundial
  • La rápida descomposición de todo el sistema internacional actual
  • La caída de los nodos estratégicos del sistema financiero, económico, monetario y estratégico mundial
  • La crisis, catalizador de la restitución de la primacía de la economía real sobre la economía virtual
  • Década 2010-2020: hacia una victoria por KO del oro contra el Dólar
  • Proliferación nuclear 2010-2020 : Hacia un nuevo tratado o en camino hacia el caos mundial
  • La desarticulación estratégica de los grandes actores globales
  • Estados Unidos frente a una histórica « tormenta perfecta »
  • La Unión Europea frente a su destino de artífice del futuro. Cambiavías mundial o el nacional-europeismo
  • Rusia está mejor preparada que otros para esta transición histórica
  • China, cuando el primo de provincias se convirtió en uno de los grandes jefes
  • Japón y Taiwán, dos ejemplos del surgimiento de un bloque asiático alrededor de Pekín de ahora al 2015
  • América latina, tan cerca de convertirse en un actor internacional innovador, aunque tan cerca de Estados Unidos
  • África, muchos pretendientes y pocas esperanzas
  • El Medio Oriente y el mundo musulmán, cuanto más se mueve menos cambia
  • Israel 2020, dos escenarios : Hacia el final del Estado de Israel o hacia un estado israelí duradero
  • El despertar de Turquía, 2010-2020: la progresiva salida del campo Occidental
  • Los Balcanes 2014, última ampliación de la Unión Europea
  • Adaptar a Francia al mundo del mañana. Diez años para salir del viejo modelo centralizado de hace dos siglos
  • Hacia una Francia policéntrica protagonista del siglo XXI o hacia un progresivo estallido del país de aquí al 2020

Europa, una década crucial para afianzarse en la realidad del pueblo europeo y del mundo post crisis

  • La integración europea : Un prototipo de laboratorio proyectado brutalmente dentro la Historia en 1989
  • Desde mediados de la década de 1990, las élites europeas no saben qué hacer con Europa salvo impedir a los ciudadanos apoderarse de ella
  • La Unión Europea frente al desafío de su anclaje histórico en los pueblos
  • Los dirigentes de Bruselas tan provincianos como sus homólogos parisienses
  • La zona Euro, único motor de la integración europea
  • La (r)evolución de las lenguas extranjeras esenciales dentro de la Unión Europea de 2020. Francés, alemán y ruso, la apuesta triple ganadora de las próximas décadas
  • Valor de los diplomas universitarios internacionales 2010-2020, atención a la crisis de los títulos “subprimes”
  • ¡En un mundo en plena convulsión, los diplomas universitarios prestigiosos también se convierten en una inversión arriesgada!
  • 2012, la enseñanza europea posterior al Erasmus
  • El gran reto universitario europeo de los años 2010-2020. Instaurar la sucesión de Erasmus
  • La década en la cual el Islam se convierte en Europa
  • Las fuerzas progresistas en Europa ya no tienen futuro a nivel nacional
  • Unión Europea 2020, hacia el policentrismo y el final del triángulo de los años cincuenta

Dos crónicas del futuro 2010-2020

  • El alba dolorosa del “Mundo del mañana”
  • El crepúsculo trágico del “mundo de ayer”

AUTOR

Franck Biancheri

Franck Biancheri (1961 – 2012) era el director de estudios del Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP) durante febrero de 2006 había predicho la « crisis sistémica global » y desde entonces anticipó su evolución a través del Global Europe Anticipation Bulletin (GEAB), cuyos comunicados públicos, traducidos a más de setenta idiomas son leídos por más de diez millones de lectores en todo el mundo.

Él era, también, uno de los padres de Erasmus. En los últimos veinte años, con sus actividades le aportó su experiencia a muchos gobiernos e instituciones de la Unión Europea, asi como también a Estados Unidos, a mundo musulmán, América Latina y Asia. También creó dos partidos polítcos transeuropeos: el IDE que intervino la elección europea de 1989 (Francia, España, Países Bajos) y Newropeans que intervino en las elecciones europeas en2009(Alemania, Francia, Países Bajos).

EXTRACTOS

La primera mitad del decenio caracterizado esencialmentepor la desarticulación geopolítica mundial

    La crisis, al no haber sido anticipada por los dirigentes mundiales, adquirió su propia dinámica. En 2009 los esfuerzos financieros, sin precedentes históricos, de Estados Unidos, Europa, China, Japón y de otros países sólo permitieron dos cosas: anestesiar a los cuerpos sociales de los diferentes países para retrasar una violenta reacción político-social y salvar, sin reformarlos, a las grandes entidades financieras. Todo eso se ha realizado a costa del endeudamiento ya insostenible de los Estados, la transformación de una parte muy importante de la economía mundial (alrededor del 30%) en “economía zombie” (es decir, sobreviviente sólo gracias a las asistencias públicas directas o indirectas o bien a la manipulación de las normas contables) y de una creciente desconfianza de las opiniones públicas occidentales en toda las clases dirigentes; sospechosas con razón de ser únicamente representantes de los más poderosos intereses financieros. Paralelamente a estos fenómenos muy visibles, a corto o mediano plazo, la crisis encarna otras tendencias seculares que modifican profundamente el orden mundial que conocemos: particularmente el (re)surgimiento de China e India y el fin de un mundo centrado en Occidente. La década que comienza será el teatro de la interacción de estos dos “tiempos” de la crisis que aunque no son idénticos están correlacionados. A escala de una década las tendencias seculares pueden considerarse como datos, es decir como fenómenos respecto a los cuales podemos prepararnos sin poder realmente afectar su desarrollo; mientras que los otros fenómenos, cuyas duraciones varían entre 2 y 5 años en término medio, por el contrario pueden ser influidos directamente por las decisiones humanas (de los dirigentes y/o de los pueblos).

    La primera parte de la década que se inicia estará caracterizada esencialmente por el surgimiento de crecientes tendencias seculares que determinan el fin del occidentalismo y además por las consecuencias de la crisis financiera y en especial por las decisiones que se tomaron en 2009. Estas últimas han conducido al sobreendeudamiento de los Estados y en particular del pilar del orden mundial de los últimos decenios, Estados Unidos. Siendo China el vehículo privilegiado de las tendencias seculares actuantes y por sus parte Estados Unidos el país núcleo de la crisis como de sus consecuencias¹, podemos afirmar que son las relaciones sino-estadounidenses las que determinarán el ritmo y la amplitud de los conflictos que experimentaremos desde ahora hasta mediados de los años 2010-2020. Paralelamente, los otros actores (poderes nuevos, antiguos o reinventados²) sin duda actuarán y reaccionarán durante los próximos años, de acuerdo con la evolución de las relaciones Estados Unidos-China y sus consecuencias, o bien basados en sus propias anticipaciones sobre el mundo de las próximas décadas. Muy probablemente de este grupo puedan nacer iniciativas e ideas más fértiles para evitar que la segunda parte de la década no se transforme en una caída a los infiernos de la mayor parte del mundo y permita de aquí a 2020 que tome forma estable un nuevo orden mundial. Habida cuenta de lo ocurrido desde el comienzo de la crisis, el tándem Estados Unidos-China tiene muy pocas posibilidades de evitar una confrontación estéril. Ni los dirigentes chinos ni las élites estadounidenses parecen ser capaces de hacer otra cosa que no sea defender o promover sus propios intereses. Los conflictos entre ellos y las consecuencias internas entre ambos países acaparan toda su atención, dejándoles poco espacio para pensar en el porvenir del mundo. Dicho esto, por supuesto que nada garantiza que las contribuciones de los otros protagonistas serán suficientes para desviar al mundo de un juego de suma cero y en consecuencia de los conflictos entre bloques como lo que se impondrá rápidamente en la relación Estados Unidos-China. Es, por otra parte, la razón por cual se presentan dos crónicas del futuro en este libro. La principal diferencia entre ellas es este factor, las divergencias en la evolución que se reforzarán durante la segunda mitad de la década.

    Pero no anticipemos (por una vez) el final del libro. Primero veamos la posible evolución de los principales actores geopolíticos de la década 2010- 2020 con más detalle, así como el marco general de sus interacciones. Esta evolución será probablemente una cadena de acontecimientos que conducirán a la descomposición del actual sistema internacional, particularmente a través del colapso y la parálisis de las principales instituciones internacionales, de los nodos estratégicos del sistema monetario y financiero mundial y el inicio de un proceso de reestructuración de los principales actores globales como Estados Unidos, Unión Europea, Rusia, Asia y América Latina, oscilando entre el comienzo de la desarticulación para algunos y la reorganización para los otros.

¹ Puede sonar sorprendente, pero no creo que actualmente EE.UU. sea un protagonista central de las tendencias seculares emergentes. Finalmente solo habrá sido, a nivel global, un sustituto de la potencia europea mientras ésta efectuaba durante el siglo XX su muda dolorosa de las ”potencias europeas” a la “potencia europea”. En realidad, son los europeos, como UE, quienes constituyen junto a China, India y Rusia las nuevas potencias del siglo XXI, entre otras razones porque esta entidad no existía en el orden mundial hasta la década de 1990. Fue necesario la caída del Muro de Berlín para que el proyecto comunitario saliera de su capullo experimental. Volveremos más adelante, en el libro.

² En esta última categoría se puede poner a Rusia, China, India… y la UE. Bajo otras formas, esas potencias ya fueron protagonistas históricos importantes. Mientras que Brasil y Sudáfrica, por ejemplo, son en realidad los nuevos. Hoy en día, Estados Unidos es innegablemente un antiguo poder.

 

Estados Unidos frente a una histórica « tormenta perfecta »

    Para Estados Unidos, el proceso de desarticulación estratégica a partir de 2010 es de tal actualidad que hasta es uno de los cuatro temas de un informe presentado en el Pentágono, en diciembre de 2008, por Nathan P. Freier del Strategic Studies Institute – United States Army War College¹; donde describe el riesgo de desestructuración del territorio de Estados Unidos y de sus fronteras bajo el impacto de la crisis². En efecto, si se consideran los tres factores esenciales evocados anteriormente, Estados Unidos está en el centro de una ”perfect storm”³ en lo que a ello respecta:

    • Las cuatro entidades políticas consideradas, desde luego se basan íntegramente en el par “Dólar/deuda” que fue lo que alimentó su poder y riqueza de estas últimas décadas. Hoy todo su sistema financiero se tornó insolvente mientras que se acelera la creación de dólares¹¹.

    • El tejido socioeconómico del país está infinitamente más diversificado que lo que querría hacernos creer la visión idealizada de un Estados Unidos uniforme de este a oeste.Las tensiones socio-étnicas son inmensas con un fuerte componente hispano vinculado a los narcotraficantes que gangrenan la frontera meridional del país. Los intereses económicos de las diferentes regiones son cada vez más divergentes frente a la crisis: por ejemplo, los problemas de California casi en quiebra, no son en absoluto los mismos que el de los Estados cuya industria automovilística se colapsa y a su vez éstos son diferentes de los de Florida. Texas no tiene los mismos problemas que Nueva York y así sucesivamente. Los Estados más ricos no tienen ganas de pagar por los más pobres, clásico fenómeno que conduce a la secesión.

    • En último lugar, el cuasi monopolio de Washington y del Estado Federal en la respuesta a la crisis impone la utilización de dispositivos muy centralizados, estandarizados y así incapaces de tomar en consideración las situaciones muy variables de un Estado al otro. Este simple hecho es ya la prueba de una baja efectividad de las medidas aplicadas, como se comprueba por otra parte desde hace más de un año.

    En esta fase parece útil recordar que al inspirarse en Abraham Lincoln, el nuevo presidente estadounidense tomó un riesgo histórico no desdeñable, ya que Lincoln no es sólo el fin de la esclavitud, sino también la Guerra de Secesión y el Greenback, moneda sin respaldo en oro o plata¹², creado por el Gobierno destinada a financiar el gasto de la Guerra de Secesión y que dinamizó posteriormente una muy fuerte inflación en ese país. Barack Obama debería recelar de la Historia que tiende a ser muy irónica.

¹ Fuente : StrategicStudies Institute, 04/11/2008.

² La frontera con México se está convirtiendo en un campo de batalla de tráfico de drogas. Fuente: Armed Forces Journal, 01/2009 ; Spacewar, 05/06/2008.

³ Tormenta perfecta.

¹¹ Ya son más de 1000 bancos estadounidenses los que van a quebrar de aquí a 2014. Fuente: MarketWatch, 09/02/2009.

¹² El Dólar “normal” siguió siendo emitido por el banco central de Estados Unidos.

 

La zona Euro, único motor de la integración europea

    Afortunadamente sin embargo hay una proyección institucional real en esta década perdida, es la lenta aparición (aunque demasiado lenta a menudo) de la Eurozona como motor de la integración europea. Consecuencia natural de la creación del Euro y de la comunidad de destino que implica para los que lo comparten, la Eurozona permitió centrar el proyecto comunitario en el continente, marginando al Reino Unido que no comparte en absoluto (por lo menos por una década) los objetivos continentales. La crisis actual aceleró considerablemente esta marginación y contribuye incluso a invertir el proceso. Es ahora el continente y la Eurozona, que pesa cada vez más en Londres, la City y sus evoluciones. Este fenómeno se incrementará en los próximos diez años puesto que al perder tanto el apoyo estadounidense como el poder de la City, el Reino Unido va a encontrarse muy débil y aislado. En cualquier caso, es la ocasión de reanudar una parte del proyecto europeo que comenzó a desviarse seriamente al final de los años ochenta, cuando los equipos impulsados por Margaret Thatcher estuvieron muy operativos. El Banco Central Europeo se convirtió en el pilar de la independencia de Europa y de la reanudación del proyecto de integración continental. Claramente alrededor de la Eurozona debe reactivarse la construcción política europea. La gobernanza económica y control democrático de esta gobernanza serán los dos componentes. De esta forma podrá afrontarse el reto histórico de la democratización del proyecto europeo, no abordándolo directamente mediante los veintisiete.

    En la década 2010-2020 mediante el Euro, ya una importante divisa internacional, se vincula naturalmente al otro gran reto de Europa: su rol en el mundo. Como se indicara anteriormente, la crisis constituye una oportunidad histórica única para que los europeos se reposicionen como una de las principales fuerzas configurantes del próximo siglo. Ya hemos examinado las ventajas de Europa en este ámbito, y es ciertamente orientando la necesaria reconstrucción del sistema monetario internacional que este papel podrá madurar. Posteriormente hacia la mitad de la década será hora de integrar al Reino Unido mediante un verdadero salto hacia adelante en la defensa común, a causa del repliegue estadounidense de Europa y el aumento de los riesgos (más o menos graves según sea la situación). Mientras tanto el servicio diplomático común, un avance útil del Tratado de Lisboa, habrá comenzado a generar diariamente el “interés diplomático común” y esto cualquiera que sea el valor del Alto Representante que se supone lo dirija. Por supuesto que después de la mitad de la década, será necesario pasar a una velocidad superior para asumir el papel europeo en el mundo, si se quiere evitar que éste entre en la vía trágica en la siguiente década.

¹ Que representa el futuro del sistema institucional europeo porque no sólo salió del tríptico arcaico Bruselas-Luxemburgo-Estrasburgo, sino que además su modo de contratación prohíbe las carreras e inmunidades vitalicias como las del sistema comunitario tradicional.

² Un proceso que sólo puede venir desde abajo, de los ciudadanos que están en gestación continua desde principios de los años 1990: fortalecimiento de las generaciones Erasmus, desarrollo de Internet y baja conexa de los costes de desarrollo de organización a la escala europea, el derrumbe de la credibilidad de las clases políticas nacionales, la percepción generalizada de la creciente importancia de las decisiones europeas. Sobre este último punto, la crisis prestó un gran servicio a la Eurozona.

³ Es en esto que las instituciones son invencibles, crean automáticamente su razón de ser.

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